
Deje de luchar contra las fluctuaciones de temperatura en sus sopladores SIPA y KOSME
¿Alguna vez ha tenido que lidiar con esas molestas variaciones en el espesor de las paredes de los envases, o con botellas que se rompen sin motivo aparente? Por lo general, esto se debe a un calentamiento inconsistente de las piezas a procesar.
Y aquí es donde muchos cometen errores: cuando una lámpara se apaga, es tentador utilizar otra lámpara con un valor de vatios “casi igual”. Pero en el mundo de la soplado de PET, ese “casi igual” es precisamente lo que causa esas frustrantes fluctuaciones de temperatura.
Por eso, fabricamos nuestras lámparas de reemplazo para los sopladores KOSME y SIPA de modo que cumplan exactamente con las especificaciones del fabricante original. Sin necesidad de adivinar.
El problema de ser “casi” correcto
Piénselo de esta manera: su máquina está ajustada para funcionar con una tensión y voltaje muy específicos. Si utiliza una lámpara con una resistencia diferente, cambiará la corriente que fluye por ella. De repente, la densidad de calor en las piezas a procesar también cambia. Incluso una pequeña diferencia del 5% puede causar puntos calientes. Un momento todo parece estar bien, y al siguiente, la geometría del envase se arruina. Fabricamos nuestros tubos según especificaciones exactas, para que el perfil térmico sea constante y predecible.
Detalles importantes
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza, ya que estas piezas sufren mucho debido al calentamiento y enfriamiento rápidos. Ya sea que necesite conectores R7s o SK15, su tamaño es idéntico al original. Solo hay que instalarlos sin problemas. No hay necesidad de manipular los cables ni de lidiar con la carcasa del reflector.
También nos aseguramos de que el filamento de tungsteno esté perfectamente centrado. Si está ligeramente desalineado, la radiación impactará en las piezas desde un ángulo incorrecto, y todo volverá a empezar desde cero.
La realidad en el taller
Ajustar la potencia es clave, pero no es lo único importante. Las lámparas infrarrojas de alta potencia generan una cantidad increíble de calor. Si sus reflectores están oxidados o si los ventiladores de refrigeración están obstruidos por polvo, incluso una lámpara perfecta se quemará demasiado rápido.
Hágase un favor: verifique sus reflectores cada vez que cambie una lámpara. Si el reflector parece opaco, el calor no se dispersará adecuadamente, sino que volverá directamente al cuarzo. Eso aumentará la temperatura y acortará la vida útil de la lámpara.
Limpie los reflectores, configure bien los cables y calibre las zonas de cocción de su horno. Así, podrá dejar de preocuparse por esas fluctuaciones de temperatura.